Victoria comparte con nosotros su experiencia como Au Pair en Oxford (UK)

Mi nombre es Victoria, tengo 33 años y he sido Au Pair en Oxford, Inglaterra, durante 7 meses.

Llegué 3 meses antes de ser Au Pair a Inglaterra, y desde allí, me puse en contacto con la Agencia Au Pair conecta, que hizo que, algo que puede parecer difícil y costoso al estar lejos, fuera súper sencillo y rápido. Gracias a ellas, encontré una familia maravillosa que me hizo sentir como una más de la familia. Todo el mundo habrá oído hablar de Oxford, una de las ciudades universitaria más importante de Inglaterra, una ciudad pequeña, pero con un enorme encanto donde he compartido muchas risas y momentos increíbles con personas maravillosas de muchas partes del mundo. Y todo ello fue posible gracias a mi gran familia de acogida, formada por tres niños, Jack de 8 años, Max de 5 y Tom de 2, y sus padres. Desde el momento en que entré en la casa me sentí como en casa. Los niños me habían hecho unos dibujos de bienvenida que los guardaré con cariño toda mi vida, los padres me estaban esperando con la cena preparada y una botella de vino para celebrar mi llegada. Me sentí muy querida.

 

Mi hostmother es muy amable. Ella me contrató una clase de autoescuela para practicar un poco antes de coger el coche, ya que tenía que llevar a los niños al cole a las afueras de Oxford. También con el idioma, incluso me pagaba la mitad de mis clases de inglés. Todos me han ayudado con el idioma, incluso Tom el peque de la familia, me corregía.  De todos he aprendido.  Siempre han intentado que yo estuviera bien. Me preguntaban que me gustaba comer para comprármelo y tenían muchos detalles así conmigo. Mi hostfather me ayudaba con los niños un montón, ya que la madre trabajaba fuera y no estaba en casa algunos días, pero él, incluso había días que salía antes del trabajo y me ayudaba con la cena y los baños.

 

Básicamente, las tareas que tenía que realizar se centraban en limpiar la habitación y cuarto de baño de los niños una vez a la semana, la ropa de éstos, llevarlos al cole, ordenar después del desayuno. Los niños muchas veces eran muy traviesos, pero son niños¡¡

 

El último fin de semana que estuve allí, me invitaron a cenar mi hostmother y mi hostfather. Me hicieron unos regalos maravillosos y al día siguiente nos fuimos con los niños a comer todos juntos para despedirme de ellos. Fue genial.

 

En definitiva, ha sido una experiencia súper enriquecedora, que me ha servido para mejorar mi inglés, a no tener miedo a lo desconocido, convivir con una gran familia a la que no olvidaré y con la que espero seguir manteniendo contacto por mis niños, porque realmente se les coge mucho cariño y, para conocer a unas personas a las cuáles hoy considero amigas para siempre.