Sandra y su recién terminada experiencia en Irlanda

Mi nombre es Sandra y tengo 29 años. Hace una semana que he vuelto de Irlanda, en la que he estado casi un año conviviendo con una familia extraordinaria. Vivía en un pueblo llamado Celbridge situado al oeste de Dublín. Un pueblo tranquilo, con gente muy acogedora y un paraje espectacular para dar paseos en plena naturaleza como Castletown. 

La familia con la que he compartido esta experiencia está formada por dos niñas de 5 y 9 años y su madre.

El trabajo que tenía que realizar con las niñas ha sido muy gratificante ya que me gustan mucho los niños, por lo que disfrutaba cada momento del trabajo cuando tenía que estar con ellas. Rachel, una niña muy inteligente,  con la que he compartido muy buenos ratos realizando manualidades, la cual es su hobby favorito. Aimee una niña muy divertida y cariñosa que siempre me ha hecho sentir como su hermana mayor. Ambas se han convertido en personas muy especiales para mí de las que nunca me olvidaré.

Mi host mum ha hecho mi experiencia mucho más fácil, ayudándome e intentando que me adaptara rápido. Al mismo tiempo no me imponía solo sus costumbres sino que me daba opciones para poder seguir teniendo alguna costumbre de mi país. En definitiva una persona flexible, bondadosa y mejor anfitriona cuando mis familiares querían venir a visitarme, ya que, su casa siempre ha estado disponible para ellos.

Las tareas encomendadas eran encargarme de las niñas, prepararlas para el cole,  llevarlas y recogerlas, darles el lunch, preparar la cena y alguna tarea del hogar.

Desde el primer momento en que nos vimos conectamos rápidamente y aunque el primer día el inglés pudo convertirse en una barrera entre nosotros, nos entendimos bastante bien.

En cuanto al idioma llegué con un nivel medio, que adquirí trabajando pero nunca lo suficientemente correcto por lo que quería perfeccionarlo. Durante estos casi 12 meses puedo decir que he aprendido más inglés que en toda mi vida. Al principio necesitas hacer mucho oído hasta que poco a poco te vas desenvolviendo hasta poder mantener una conversación más o menos entendible. La familia siempre procuraba ayudarme con el inglés y con las clases que me sirvieron muchísimo.

La relación con mi host family ha sido maravillosa. Siempre se han preocupado por mí, porque estuviera cómoda. Realmente nunca me he sentido como una Au Pair sino como una más en la familia por lo que estaré eternamente agradecida.

Además no solo tenía trato familiar con las personas con las que convivía en la casa, sino también los abuelos, tíos/as de las niñas que siempre hacían por ayudarme y facilitarme las cosas. Innumerables comidas o cenas familiares a las que he sido invitada como un miembro más de la familia.

La vida social también ha sido otro punto clave durante mi estancia. Conocí un grupo de chicas españolas también Au Pairs que vivían en el mismo pueblo que yo, con las cuales hemos forjado una bonita amistad. Hemos realizado varios viajes juntas en la que quedaran muy bonitos recuerdos para siempre.

En resumen animo a todas las personas que estén pensando irse de Au Pair porque es una experiencia increíble, en la que no solo te ayuda a mejorar tu nivel de inglés sino a aprender muchas otras cosas que te servirán de gran ayuda en el futuro.

Mi valoración ha sido súper positiva, volvería a irme sin dudarlo. Voy a echar muchísimo de menos a la familia que no podría haber tenido una mejor y a un país de acogida inmejorable.

Quiero dar las gracias al equipo de Au Pair Conecta porque gracias al trabajo que realizáis, personas como yo, podamos vivir una experiencia tan positiva como ésta.