Rocío nos cuenta su experiencia: año escolar Au Pair en UK

Hace ya algunos meses que regresé a España y aún sigo echando de menos mi vida como Au Pair y el increíble año que he pasado allí. Irme no fue fácil, pero sabía

que lo que me esperaba era demasiado bueno, y así fue.

Durante el año que he estado allí he podido vivir de todo, y ha sido una experiencia muchísimo más enriquecedora de lo que pensaba cuando cogí ese primer vuelo destino Londres. He podido descubrir la cultura inglesa, gran parte del país, aprender el idioma y para mí lo que ha sido lo más importante, conocer gente maravillosa de todo el mundo.

En cuanto a mi host family, me hicieron sentir parte de la familia desde el primer momento, se preocuparon de explicarme todo con una paciencia infinita, y un ejemplo de esto es cuando les dije que me gustaba la sidra y desde entonces, nunca me faltó una botella durante la cena. Además, fueron muy flexibles con mis horarios y se preocupaban por enseñarme todo lo que podían. Es increíble el cariño que les he cogido, sobre todo a los niños, y a día de hoy me muero por volver a verlos.

Por supuesto sabía que tenía obligaciones que cumplir y que cuidar de los niños, pero a veces eso no era un problema, ya que incluso en mis días libres he salido con la familia.

Pero también pude formar parte de otra gran familia, la de los Au Pair. Es curioso como todos acabamos juntándonos y formando esa otra familia con la que disfrutar de lo que es realmente esta experiencia, conocer el país, descubrir la ciudad, fiestas, picnics, barbacoas (sí, barbacoas bajo la lluvia inglesa) o si el tiempo lo permitía ir a la playa.

Me traigo de vuelta muchas cosas de mi año como Au Pair, recuerdos materiales que ahora decoran mi habitación y me hacen recordar lo afortunada que he sido, pero además de eso, todas las vivencias de este último año, y que aunque no se puedan ver a simple vista, han conseguido cambiarme por completo.

Podría estar horas escribiendo acerca de este último año, demasiadas buenas cosas de las que hablar, y es que me siento muy orgullosa de haber tomado ese avión dirección Londres aquel 7 de octubre y volvería a hacerlo sin dudarlo.