Lucía y su experiencia como Au Pair de Verano en UK

Hoy he estado deshaciendo las maletas  y, ¡qué curioso!, en mi armario no había sitio suficiente para todas las cosas con las que había vuelto a casa después de haber pasado los últimos dos meses en Inglaterra viviendo la experiencia Au-Pair.

Creo que a mí me está ocurriendo algo parecido a lo que le sucede a mi armario. Acabo de volver  y todavía no he asimilado las experiencias que en tan poco tiempo he vivido, los lugares que he visitado y todas las personas maravillosas que he conocido. En definitiva, creo que aún no soy consciente de todas las cosas que he aprendido.

Elegí el programa Au-Pair de verano porque se adaptaba perfectamente a mis vacaciones universitarias. Quería mejorar mi nivel de inglés y si además podía hacerlo mientras cuidaba niños (una de las cosas que más me gustan), el plan tenía muy buena pinta.

Despedirme de mi familia y amigos fue difícil, pero estaba muy ilusionada. Desde el primer día mi familia de acogida me hizo sentir como en casa. Los niños han sido muy amables conmigo y los padres me han ayudado en todo lo que he necesitado. Les he cogido muchísimo cariño y espero de verdad poder mantener el contacto con ellos.

Pero para mí la experiencia Au-Pair va más allá de la familia y la casa de acogida. Estos dos meses en el extranjero han hecho posible que visitase ciudades a las que, de cualquier otro modo, no hubiese tenido la  oportunidad de viajar. Durante este tiempo he conocido personas de todo el mundo que han compartido  conmigo un poquito de su cultura y me he conocido mejor a mí misma, afrontando nuevas situaciones cada día.

Así es que me fui para mejorar el idioma y lo hice, pero lo que en principio era el fin de mi viaje, ha terminado siendo tan solo un complemento de todas las cosas buenas que me llevo de esta experiencia.